viernes, 18 de mayo de 2018

El Coro de los Remedios, otra forma de rezar

La hermandad de los Remedios vive sus días grandes, previos al comienzo de la Octava, fiesta que abre oficialmente el periodo de glorias en nuestro pueblo. Desde el pasado viernes el barrio celebra la novena en honor de la Virgen de los Remedios, unos cultos que acaparan una gran multitud de devotos de la imagen.

Las misas en su honor tienen un sentido especial y buena prueba de ello es la gran fe que le muestran sus fieles. Cada uno lo hace a su manera, están quienes asisten a toda la novena, unos por tradición y otros para pedirle, hay quienes lo hacen para darle gracias. O incluso quienes la sienten desde la distancia. Desde mayores hasta jóvenes, e incluso aquellas criaturas que aún no son conscientes de la devoción que le están inculcando sus padres o abuelos. Todo es un mar de sin respuestas a un manifiesto sentimiento común. No se puede expresar, no se encuentran palabras.

Pero hay otros que transmiten ese sentir desde la voz y las manos. Es otra forma de rezar. Como ángeles bajados del cielo el coro de su nombre refleja sobre sus sevillanas los que otros ni tan siquiera son capaces de explicar con palabras.

Nacido hace 34 años, el Coro de la hermandad de los Remedios fue fundado como Coral Parroquial formada por los niños que recibían la primera comunión y sus actuaciones consistían en cantar los cultos de las hermandades de Estepa. Hoy, curiosamente, los hijos de algunos de aquellos fundadores forman parte de este grupo, recogiendo así esta bendita herencia de sus padres.

Bajo la dirección musical de Remedios Belén Fernández Fernández y Antonio Gálvez Migueles, el Coro lo forman en la actualidad alrededor de 35 personas divididas en 12 voces masculinas y 20 femeninas, de las cuales 6 lo hacen como voces altas y el resto voces medias, además de una guitarra flamenca y un cajón flamenco. Además, en la Eucaristía del domingo de Octava contarán, para mayor gloria, con la incorporación de tres instrumentos más: un piano, un oboe y una flauta dulce. Cuentan con un amplio repertorio de 50 composiciones, con piezas propias dedicadas a su titular, otras tantas que se han recuperado de años anteriores y un estreno, “Ave María”. Desde hace semanas se preparan en su nueva Casa de Hermandad para la novena de la Virgen, donde le rezarán como mejor saben, cantando. Comenzarán hoy jueves, séptimo día, hasta el sábado, cuando ésta concluye, además de la Función Principal del domingo y en la “subía” del lunes de Octava.

Sus miembros ya esperan impacientes a poder mirarla a la cara, a cantarle su fe a los cuatro vientos y a verla en la puerta del Carmen al son de ese soniquete que forman el tamboríl, la pandereta, y ese eco de infinitas palmas que llevan en volandas a la Madre de Dios y su divino “churreterillo”.

 

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